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En Corçà se alza una inmensa nave del siglo XIX, La Bòbila, antigua fábrica de ladrillos que cesó su actividad en los años 70. Este bello edificio, estaba destinado a desaparecer. En el terreno se querían construir 30 viviendas. Sin embargo en este caso pudo más el interés de sus actuales propietarios, Juan Granada y Miryam Cuatrecasas por conservar la antigua fábrica que el negocio inmobiliario. De ahí nació La Bòbila como un multiespacio muy singular, abierto al dialogo entre 2 mundos.

De la afición y curiosidad por los viajes, nace la colección: muebles del mundo, diseñados en Corçà y construidos artesanalmente en el sudeste asiático y Marruecos. Su proyecto parte de la idea de ayudar a los pequeños artesanos y clanes familiares del tercer mundo, a través del comercio como herramienta de trabajo que beneficia a todos. Quizás por todo ello, los muebles que se exponen en este singular multiespacio son autenticos, diferentes.... Se vigila que estén realizados con maderas certificadas que cumplan con el programa ecológico. En los talleres de La Bóbila se finalizan los muebles con técnicas de acabados diferentes y en el taller de carpintería se pueden encargar también muebles a la carta con diferentes maderas nobles. El segundo interés es la ayuda solidaria. De la venta de algunos productos se destina una parte para unos programas de becas destinado a la O.N.G Somos Uno, en España que lucha contra la explotación sexual de las niñas tailandesas. Y en verano se organiza una subasta de antigüedades y obras de arte para ampliar las ayudas.

Pasearse por los 5000 m2 de la Bòbila es como adentrarse en dos mundos. Pasado y presente, Oriente y Occidente, la tradición de los antepasados convive con lo contemporáneo y con otras culturas. Es un espacio en el que se respira una atmósfera agradable que transmite emociones y sensaciones, resulta difícil quedarse indiferente. Los muebles antiguos rescatados de pueblos de toda España y del sur de Francia, se recuperan y se reciclan en los talleres del local y se adaptan para nuevos usos más actuales. Las propuestas para interiores son eclécticas, en el estudio se hacen proyectos en los que se combina con arte lo antiguo y lo moderno, lo oriental con lo occidental. El resultado siempre es sorpredente y original, más parecido a una escenografía con personalidad propia que a una decoración.

En un espacio multifunciónal el restaurante no puede faltar, y aquí está ubicado en un invernadero. Un espacio agradable en el que reina la madera, el cristal y una chimenea para las noches frías de invierno. El Chef Christian Sorensen ha sabido conjugar con arte la cocina japonesa con la mediterránea. Platos como el sushi, makis o nigris, que cada día cuenta con más adeptos, se aúnan sin problema con la tradicional comida mediterránea y el tapeo español más típico. Los productos frescos son la base de las recetas y el detalle que da el toque son las flores que ponen la nota de color y sabor a muchos platos. Y en los postres hojaldre de plátano, los helados aromáticos de jardín o un exquisito pan de mandarina con aceite virgen y pistacho. Se nota que Christian ama la cocina, y sus comensales, lo disfrutan.